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Los acabados de la piedra, un espacio para las tendencias |
Los arquitectos y constructores se decantan cada vez más por las superficies rugosas
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| 16/10/2007 |
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Cómo rematar el interior de una vivienda, con cerámica o con piedra natural, es una pregunta que forma parte de los proyectos de los constructores. Si la respuesta es la segunda opción, comienza un nuevo peregrinar por una amplísima variedad no sólo de tipos de piedra y tonalidades, sino de distintos acabados.
Las últimas tendencias apuntan hacia las superficies rugosas, alejadas del brillo impoluto de, por ejemplo, el mármol pulido. Esta opción puede resultar muy cómoda para determinados lugares, como la encimera de una cocina de granito, pero no necesariamente para el resto de la casa.
La cocina es, precisamente, uno de los espacios que vuelve a adquirir protagonismo como centro de reunión de familia y amigos. Deja de ser, por tanto, una habitación sólo funcional, característica que conserva, para pasar a convertirse en un lugar acogedor. En este contexto caben multitud de propuestas que de otra forma quedarían eliminadas de antemano.
Otro de los lugares en los que la piedra natural adquiere gran protagonismo es en los baños, y no sólo para suelos o paredes, sino también para los artículos sanitarios. Así, las bañeras de este material comienzan a cobrar protagonismo.
En cualquier caso, en la actualidad existe una especie de huída de las superficies demasiado lisas, por lo que constructores y arquitectos escogen piedra que haya pasado por tratamientos alternativos. Algunos de ellos son más aptos que otros para determinados fines y existe un buen abanico de posibilidades, mucho más amplio que estos cinco: Abujarado. Los transformadores tratan la piedra de modo que presente pequeñas hendiduras de entre uno y tres milímetros de profundidad y anchura. No resulta aconsejable, por tanto, para suelos de interiores.
Cortado. Apto para piezas de mobiliario urbano o para el enlosado de espacios abiertos, ya que la cara, aunque lisa, queda áspera.
Escafilado. Logra una apariencia muy rústica, por lo que resulta interesante en construcciones rurales y para chimeneas.
Flameado. Tratamiento que proporciona un aspecto rústico al granito e incrementa su resistencia ante la incidencia atmosférica.
Lajado. El relieve es irregular y su apariencia final depende de si existen en la piedra determinados materiales, como minerales mináceos.
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